viernes, 4 de marzo de 2016

Filos libre.6. LGE.CCCLXXVI



Acepté encantado; era un reto nuevo en mi vida, pero la meta de dirigir un viaje espacial en circunstancias tan especiales, me motivaba mucho y sobremanera.

Un insignificante hijo de Puno pilotando una nave espacial en la inmensidad del Universo, me hizo recordar muchas cosas, que jamás puedo olvidar:

-      - Mi madrecita  inca, de las Islas flotantes del Titicaca;
-      _ mi amante imposible, Fátima, la pastora de llamas;
-      _ Laura, la niña trasparente, que me acompañó desde el Altiplano andino hasta los Dibujos de Nazca;
-    -   mi madre adoptiva, que hizo posible este futuro;
-      - tantas personas, lugares y acontecimientos, que me dan amor y compañía sin límite, cada día.

Ya lo se; no tengo mérito algunos por mi parte; sólo soy un milagro viviente, perdido en el caos de un Cosmos ordenado y sincronizado, energéticamente, con sabiduría infinita.

Todos soñábamos con un viaje que iba a ser tan único como nuestra vida misma; 50 señoritas y 50 jóvenes, llenos de proyectos, ilusiones y sueños, de cien planetas diferentes, ante el reto de visitar una realidad, cuyas características eran similares y diferentes a todo lo que hasta ahora habíamos conocido.

La aventura suponía el riesgo de no llevar con nosotros alimento alguno; debo refrescar sus memorias a los que me han seguido ya desde el principio, todos hemos superado la necesidad de ingerir comida, sólo con ver los alimentos y con desearlos, satisface el apetito y nos reporta toda la energía necesaria.

Se aligera el equipaje y el trasporte de viandas y bebidas, así como el uso de higiénicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario